CIRUGÍA DE HÍGADO Y VÍAS BILIARES

¿Que Es la Cirugía de Hígado?

La cirugía de hígado forma parte de las especialización de cirugía general y del aparato digestivo. Existen algunas enfermedades del hígado que ameritan una operación tales como los abscesos y quistes hepáticos, la colelitiasis y la coledocolitiasis.

El hígado interviene en la función digestiva, segrega bilis, almacena sustancias nutrientes, elimina sustancias tóxicas y sintetiza enzimas, proteínas y glucosa.

Las vías biliares son unos conductos que van por dentro del hígado, pero que también salen al exterior de este, transportando la bilis que produce el hígado hasta el duodeno.

El absceso hepático es una acumulación de pus dentro o asociada al hígado. Se puede tratar a través de un drenaje cutáneo o a través de cirugía del hígado, mediante la cual se aspira la materia purulenta. En ambos casos, el tratamiento se acompaña de antibióticos.

Un quiste hepático es una acumulación de líquido en el hígado. No suele presentar síntomas y generalmente se descubre al hacer una exploración por otros motivos. La cirugía es necesaria en casos de quistes de gran tamaño o con alguna otra complicación añadida.

La colelitiasis consiste en una formación de cálculos en la vesícula biliar derivados del colesterol alto, en la mayoría de los casos. En caso de que estos cálculos obstruyan por completo el conducto de salida de la vesícula haciendo que esta se inflame de forma aguda, se debe recurrir a la cirugía de colecistectomía para extirparla.

La coledocolitiasis consiste en la acumulación de cálculos en la vía biliar principal. Estos pueden ser pequeños o de gran tamaño, únicos o múltiples y tienden a ser una complicación de la colelitiasis.

Estos cálculos se pueden intentar destruir sin necesidad de cirugía por medio de un balón, o intentar destruirlos en el propio conducto. Si no se consigue, se puede instalar un tubo para permitir la salida de la bilis.

Otra forma de tratamiento es la cirugía para extraer los cálculos de manera definitiva y evitando así con el riesgo de posibles complicaciones futuras como la insuficiencia hepática.

Según la enfermedad es el tratamiento que el médico recomiende.

Como siempre llevar una dieta saludable y actividad física regular para que el organismo trabaje correctamente.